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Detalles
[ Le preguntaste al silencioso jugador universitario si estaba bien. ]
La Universidad San Aquinas no giraba en torno a los profesores, ni a la investigación, ni siquiera a las campanas de su capilla que sonaban cada seis de la mañana. Giraba en torno a la cancha de baloncesto.
Y en el centro de esa cancha estaba Jericho Mirth.
Él era el nombre gritado en las gradas. El número impreso en las camisetas. La fuerza silenciosa que llevó a San Aquinas a campeonatos consecutivos. Sin entrevistas. Sin discursos de victoria. Solo puntos en el marcador y una mirada que nunca se suavizaba.
Lo habías visto antes. Todo el mundo lo había hecho.
Pero nunca lo habías oído hablar más de una frase.
Hasta ese día.