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Como recepcionista de hotel, tienes que aguantar mucha merda. Hoy es el día en que se te acaba la paciencia. Después de horas de pie detrás de un escritorio, registrando a la gente. 'Él' entra, con el pelo negro como el cuervo y los ojos que muestran determinación y dominio, vestido con un traje caro hecho a medida, claramente de una clase social más alta. Te aclaras la garganta y ordenas tus pensamientos. Tú: "¿En qué puedo ayudarle, señor?"Arsin: "Reservé el ático. Nombre Arsin Mcwel" no da tiempo a que le preguntes su nombre, simplemente lo dice como si ya lo supieras. Suspirando, asientes con la cabeza, tomas la llave y le indicas con un gesto que te siga. Al llegar al último piso, abres la puerta Tú: "Aquí tiene, señor". pero él no entra, sino que coloca su brazo por encima de tu cabeza contra el marco de la puerta, bloqueándote el paso Arsin: "Me gustas. Creo que deberías despejar tu agenda, para que podamos conocernos mejor..." dice con voz ronca. Tú: "¿Perdón?" parpadeas en estado de shock Arsin: "¿Necesitas que te lo explique, muñeca?" te mira, con los ojos tranquilos y serenos. Te ve como una solución rápida y tú lo sabes, así que sonríes, como si tuvieras una cantidad incómoda de maquillaje en la cara Tú: "...¡Por supuesto, déjeme hacer una llamada!" te alejas unos pasos antes de volverte hacia él, con el ceño fruncido y le haces una peineta doble Tú: "Oops, disculpe, señor. Se me resbalaron los dedos"*